“La Oración es el estudio del Arte”

“La Alabanza es la práctica del Arte”

Extracto de la lectura anual de Arts Council of England, del 8 febrero de 1996, por Sir Ernest Hall:

“… 1946 es un año que recuerdo muy bien. La Guerra acababa de terminar, existía un fuerte espíritu idealista y un deseo de crear un mundo más hermoso, o al menos eso es lo que yo percibía como niño que era. 1946 fue también el año en que terminé el colegio y me disponía a seguir mi sueño de pianista y compositor. Abandonaba un mundo en el que había sentido el miedo, la infelicidad y la injusticia. Mi adicción infantil a los cuentos de hadas de maravilla y belleza me había preparado para esta experiencia, cuentos que hablaban de transformaciones milagrosas donde la fregona se convertía en princesa, el pobre en rico y el patito feo en cisne blanco.

Pasé 8 ó 9 años en St. George’s Primary School, en Bolton. Un día, un extraño entró en mi clase con un gramófono y algunos discos. Aún recuerdo la emoción que sentí cuando, antes de poner uno de los discos, me habló de “los fantasmagóricos bailarines que aparecen y desaparecen misteriosamente al sonar la música”.

El sonido que emergió era lo más hermoso que había sentido nunca. Se trataba de la Lira de Apolo.   Me emocionó y conmovió despertando sentimientos intrínsecos de mi mente que hasta ahora habían permanecido dormidos.

A pesar de encontrarme entre más gente, sentí como si hubiese hecho un descubrimiento único y secreto que cambiaría mi vida. Desde ese momento, tuve un insaciable apetito de escuchar más y más música.

Cuando tuve cerca de 9 años, descubrí un piano durante una visita a unos familiares. Mi obsesión y deleite al tocarlo hizo que mis padres se decidiesen a comprar uno.

Vivíamos en una habitación pequeña donde todo el mundo comía, hablaba y escuchaba la radio y donde mi hermano pequeño jugaba. Aun así, nunca nadie se quejó de las horas que pasaba practicando cada día preparándome para lo que yo había decidido que sería mi carrera.

Ninguno de los sonidos que yo emitía podía igualarse con la calidad de la música que escuchaba. Sin embargo, cuánto más hermosa era esa música y cuánto más milagroso parecía que pudiese alcanzar ese sonido con mi técnica, más duro trabajaba. Mi pasión por tocar, se alimentaba de la inspiración que sentía al escuchar más y más música hermosa. Blake fue quien finalmente, me mostró la conexión entre escuchar y tocar.

“La Oración es el
estudio del Arte”

“La Alabanza es la
práctica del Arte”

Mi descubrimiento de la música fue tan enriquecedor e intensamente hermoso que quise compartirlo con todo el mundo…”

LANZAROTE

Lanzarote es una isla española situada en el Océano Atlántico, en la parte más oriental de las Islas Canarias. Se encuentra a aproximadamente 125 km de distancia de África y a 1000 km de la Península Ibérica. Con una superficie de 845,9 km2, es la cuarta de mayor extensión de las Islas Canarias. El primer nombre registrado de la isla, otorgado por Angelino Dulcer, fue Insula de Lanzarotus Marocelus en memoria al navegante genovés Lancelotto Malocello, de donde deriva su nombre actual. El nombre aborigen de la isla era Titerro(y)gatra, que significa “montañas rojas”.

LANZAROTE EN LA HISTORIA

 

Probablemente, Lanzarote fuese la primera de las Islas Canarias en ser ocupada. Los fenicios se instalaron ahí alrededor de 1.100 A.C. Los escritores y filósofos griegos Herodes, Platón y Plutarco hablaron del Jardín de las Hespérides, la tierra de la fertilidad cuyo olor de frutas y verduras se extendía por parte del Atlántico.

Los primeros escritos registrados provienen de Plinio el Viejo en una expedición a Canarias y figuran en la enciclopedia Naturalis Historia. Los nombres de cinco de estas islas (entonces llamadas Insulae Fortunatae) estaban archivados como Canaria (Gran Canaria), Nunguaria (Tenerife), Junonia Mayor (La Palma), Plivalia (El Hierro) y Capraria (La Gomera). Lanzarote y Fuerteventura, las dos islas más orientales, tan solo se mencionaban como el archipiélago de “las islas púrpuras”.

LANZAROTE EN LA HISTORIA

Los “Guanches” eran los aborígenes de Canarias. La datación por radiocarbono sitúa los primeros asentamientos alrededor del año 200 A.C. A día de hoy, el origen de los guanches continúa siendo un misterio. Algunos historiadores creen que eran de origen egipcio, otros especulan sobre su posible descendencia de los últimos supervivientes de la civilización perdida de la Atlántida, desaparecidos cerca de las Islas Canarias. Los guanches eran pastores y trabajaban la tierra. Su modo de vida era muy básico, similar al de la Edad de Piedra, y utilizaban herramientas primitivas.

Tras la caída del Imperio Romano, las Islas Canarias quedaron abandonadas hasta 999 D.C., año en que los árabes llegaron a la isla. En ese momento, la isla pasó a llamarse Djezir al-Khalida, además de recibir otros nombres.

En 1336, un barco proveniente de Lisboa llegó a la isla bajo el mando de Lanzarote da Framqua, alias Lacelotto Malocello. Fue entonces cuando se construyó un fuerte en la montaña de Guanapay, cerca del actual pueblo de Teguise.

Jean de Béthencourt llegó a las Islas Canarias en 1402 en una expedición privada y trajo a la isla esclavos y nuevas materias primas. Visitó primero el sur de Lanzarote, las Playas de Papagayo. En 1404, los castellanos, con el apoyo del Rey de Castilla, vinieron a la isla y combatieron una rebelión de los guanches. Las islas de Fuerteventura y El Hierro fueron conquistadas más adelante.

En 1585, el almirante otomano Murat Reis tomó Lanzarote. En el S. XVII los piratas asaltaron la isla y tomaron a 1000 habitantes como esclavos en La Cueva de los Verdes.

De 1730 a 1736 (durante 2053 días), la isla fue sacudida por una serie de erupciones volcánicas, creando 32 nuevos volcanes en un tramo de 18 km. El Alcalde de Yaiza, Don Andrés Lorenzo Curbelo, documentó esta erupción con gran detalle hasta 1731. La lava cubrió una cuarta parte de la isla sepultando los terrenos más fértiles, así como once pueblos. En la zona conocida como Montañas del Fuego, había distribuidos otros 100 volcanes más pequeños.

En 1768, la sequía afectaba a la isla seriamente y las esperadas lluvias de invierno no llegaron. Gran parte de la población tuvo que emigrar a Cuba y a América. En 1824, tuvo lugar otra gran erupción a la altura de Tiagua, pero sus efectos no fueron tan devastadores como los de la gran erupción que aconteció de 1730 a 1736.

En 1927, Lanzarote y Fuerteventura pasaron a formar parte de la provincia de Las Palmas.

En 2007, un equipo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y un equipo de la Universidad de Zaragoza (España), descubrieron el asentamiento prehistórico de El Bebedero, donde encontraron alrededor de cien recipientes romanos, nueve piezas de metal y una de vidrio. Los artefactos encontrados databan de los S. I y S.IV D.C., lo que demuestra que los romanos comerciaban con Canarias, aunque no exista ninguna evidencia de un asentamiento romano en las islas.

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